
Hoy queremos hablar de las maternidades que deseamos y del derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, sin el peso de los mandatos culturales que pretenden determinar nuestro destino. No todas queremos ser madres, y quienes lo deseen tienen derecho a decidir cuándo, cómo y con quién hacerlo, sin presiones ni imposiciones.
Maternar puede ser una experiencia de amor y alegría, pero criar también implica cansancio y desgaste. Por eso, las redes de apoyo y las condiciones materiales de vida son fundamentales. Necesitamos hablar de las dificultades para llegar a fin de mes, de la falta de tiempo, de las redes que no alcanzan y de la distribución desigual de las tareas de cuidado, que siguen recayendo mayoritariamente sobre nosotras, las mujeres.
En un contexto de ajuste y precarización de la vida, criar se vuelve aún más difícil. Porque no alcanza con reconocer el derecho a elegir si no existen las condiciones para ejercerlo. Necesitamos políticas públicas de cuidado, acceso a la salud y educación sexual integral.
Exigimos un Estado que asuma su responsabilidad y garantice nuestros derechos.
Hoy y todos los días defendemos nuestro derecho a decidir, a maternar si así lo deseamos y a criar con derechos, sin mandatos ni desigualdades.
La maternidad será deseada o no será.
Ilustración de @thatomatoe