
Esta fecha conmemora la represión ocurrida durante una protesta pacífica contra las leyes de pases del apartheid en Sharpeville, Sudáfrica, en 1960, cuando la policía asesinó a 69 manifestantes.
Las leyes de pases obligaban a las personas negras y afrodescendientes a portar documentos que restringían su circulación y su acceso a espacios reservados para la población blanca, reforzando un sistema de segregación, control y violencia racial.
Hoy, también en nuestro país, asistimos a un preocupante aumento de la xenofobia, el racismo y la discriminación. Lejos estamos de ser una sociedad libre de racismo. En este contexto, denunciamos la ausencia de políticas públicas efectivas para prevenir y erradicar estas violencias, situación que se agrava tras el cierre del INADI en agosto de 2024.
Las personas afrodescendientes, migrantes y racializadas continúan siendo objeto de discriminación, exclusión y desigualdad estructural, así como de múltiples formas de violencia ejercidas tanto por la sociedad como por las fuerzas de seguridad. Estas prácticas se reproducen en la vida cotidiana, en los ámbitos laborales y también en las redes sociales, donde se observa una creciente circulación de discursos racistas y xenófobos, muchas veces promovidos o legitimados por sectores vinculados al poder político.
No naturalicemos el odio ni la discriminación.
Queremos una sociedad más justa, igualitaria y libre, sin opresiones.
Por eso, nuestro movimiento feminista también es antirracista.