Parir sin violencia es un DERECHO

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Fecha:15/05/2026

Parir con respeto es un derecho. Sin embargo, miles de mujeres y personas gestantes en nuestro país siguen atravesando situaciones de violencia ginecobstétrica dentro del sistema de salud. En Argentina, la Ley 25.929 de Parto Respetado garantiza el derecho a recibir información clara, a decidir sobre el propio cuerpo y a ser escuchadas y acompañadas durante el embarazo, el parto y el posparto. Además, la Ley 26.485 reconoce la violencia obstétrica como una modalidad de violencia de género. Pero la distancia entre las leyes y las experiencias concretas sigue siendo alarmante, muchas de estas violencias continúan invisibilizadas e incluso justificadas en la atención médica.

La falta de estadísticas oficiales sobre violencia obstétrica constituye parte de su invisibilización institucional y dificulta su prevención y abordaje.

Según el Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina (OVOA), en 2024 el 60% de las personas gestantes del país denunció haber vivido una mala experiencia en la atención ginecológica y/u obstétrica.

El relevamiento realizado además arrojó que:

  • el 46% padeció maltrato psicológico
  • el 31% recibió intervenciones sin consentimiento
  • el 28% sufrió maltrato físico
  • el 27% sintió que su vida o la de su hijx corría peligro
  • el 25% sintió que tendría consecuencias si no hacía lo que le indicaban

La violencia obstétrica es ejercida por el sistema de salud, que disciplina y vulnera los cuerpos gestantes cuando se niega información, se minimiza el dolor, se impide el libre movimiento durante el trabajo de parto o se realizan prácticas sin consentimiento. Hablar de parto respetado también es romper el silencio sobre experiencias que durante años fueron minimizadas, desacreditadas o vividas en soledad.

El respeto, la autonomía y el acceso a una atención digna no pueden depender del lugar donde se nace, del dinero que se tenga o de la voluntad de quien atiende. Sin embargo, el gobierno de Milei recortó como nunca antes el presupuesto destinado a garantizar los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y diversidades.

Parir sin violencia es un derecho. Garantizarlo es una responsabilidad del Estado y de todo el sistema de salud. ¡Basta de disciplinar nuestros cuerpos!