
Un fallo histórico reconoció que la violencia sexual contra una niña se perpetró a distancia empleando medios tecnológicos. En abril de 2026 el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de Morón, condenó a un hombre a 20 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal, sin haber tenido contacto físico directo, utilizando medios digitales (abuso sexual a distancia).
El agresor de 44 años, durante su reclusión en la cárcel de Campana, manipuló a la víctima desde que tenía 12 años, utilizando identidades falsas y ocultando su condición de adulto. Durante 3 años, la sometió a un esquema de intimidación constante, mediante redes sociales y mensajería instantánea. De igual forma realizó amenazas de difusión de material íntimo, exigencias sexuales y videollamadas de contenido explícito, logrando un control permanente de su voluntad obligándola a realizar actos sobre su propio cuerpo frente a una cámara bajo amenanzas.
Tras años de sometimiento, la víctima le mencionó lo sufrido a una docente, lo que permitió abordar la situación en el ámbito judicial.
Mediante este fallo se admite la posibilidad de que se configure el delito de abuso sexual con acceso carnal sin que exista un contacto físico entre víctima y victimario, además el tribunal equiparó el abuso sexual digital al abuso sexual con acceso carnal físico, considerando la profundidad del daño psicológico y la coerción ejercida.