La telaraña de Epstein y sus vínculos con Argentina

Violencia sexual
Fecha:04/05/2026

LA TELARAÑA DE EPSTEIN Y SUS VÍNCULOS CON ARGENTINA

Por @agosgieco y @lu.palandri

Jeffrey Epstein fue un empresario estadounidense acusado de dirigir una red internacional de tráfico y abuso sexual de menores que estuvo activa durante aproximadamente dos décadas. Encarcelado en 2019, fue hallado muerto en su celda un mes después de su arresto, hecho clasificado oficialmente como suicidio. Jamás llegó a ser juzgado, cosa que sí sucedió con su pareja Ghislaine Maxwell, quien en 2022 fue sentenciada a veinte años de prisión por reclutar y traficar niñas. Es la única persona relacionada al caso que se encuentra privada de su libertad.

A pesar del fallecimiento del magnate, sus conexiones con figuras políticas, empresarias y del mundo del espectáculo constituyen un puntapié para desentramar una organización delictiva sostenida por las complicidades del poder. Debido a la magnitud de los hechos y de las personas involucradas en los mismos, el caso continúa siendo materia de investigación. Cada vez hay más avances en la desclasificación de los documentos que prueban los nefastos crímenes llevados a cabo durante tantos años.

Lo que muchas personas no saben es la conexión que el empresario poseía con nuestro país. Presentamos un punteo de tan sólo algunos de los aspectos más relevantes de su vínculo con Argentina, mencionada en más de 700 extractos desarchivados, ya sea el nombre del país en sí como de sus ciudadanos.

La referencia que, quizás, podría considerarse más sensible, es un intercambio de correos electrónicos entre agentes del FBI que conversan acerca de la necesidad de apoyo terapéutico y de traductores para víctimas en el territorio local. Además, fue posible observar emails enviados a la casilla personal de Epstein por parte de agencias de modelos de Buenos Aires, en los que incluían álbumes de fotos de chicas argentinas, en forma de material promocional estilo newsletter. Por otro lado, también se estableció un nexo comercial con el Grupo Faena, a partir del cual una institución financiada por el propio magnate promocionaba una “oferta especial” de esta empresa nacional ligada a la organización de eventos, junto a una invitación a Buenos Aires.

En relación a menciones de ciudadanos argentinos, se encontraron pagos recurrentes a lo largo de los años al famoso estilista Roberto Giordano que provenían de Epstein en sí mismo. El peluquero era conocido por organizar desfiles de moda en Punta del Este y Pinamar, que se estima pudieron ser útiles como sitios de encuentro en los que afianzar vínculos tanto comerciales como sociales, siendo que el pederasta mencionó su presencia allí. Otro nombre que aparece entre los archivos es el de Federico “Fred” Machado, con causas abiertas por narcotráfico, y quien tomó relevancia durante el 2025 debido a un pago que realizó a José Luis Espert por doscientos mil dólares, sumado a viajes que el economista llevó a cabo en el avión privado del criminal. En el hogar de Epstein se encontró un contrato en el que éste le compraba a Machado un avión, y además varios documentos de préstamos tomados por el propio argentino, todavía sin una explicación de por qué esos papeles estaban en su domicilio.

Como se ha podido observar, fueron diversos los ámbitos de acción en los que el estadounidense y sus cómplices se involucraron en relación a la Argentina, y a medida que transcurren los días hay cada vez más descubrimientos. A pesar de que algunas de las pruebas halladas no constituyen, por el momento, delitos comprobados, sí demuestran hasta dónde llegaban los nexos que Epstein había logrado construir a lo largo y ancho del planeta.

Consideramos pertinente hacer énfasis en el hecho de que, si bien Jeffrey Epstein es la cara visible tanto de las operaciones como del caso en sí, detrás suyo existió una extensa red de personalidades públicas de distintos ámbitos que también fueron mencionadas como partícipes o facilitadoras de las actividades, sumado a todas las personas que estuvieron involucradas pero no son reconocidas a nivel mundial. Desde las altas esferas políticas, como el ex príncipe Andrés de Gran Bretaña, Bill Clinton o Donald Trump, hasta empresarios como Bill Gates o Elon Musk, celebridades de Hollywood tales como Woody Allen o Naomi Campbell, e incluso el reconocido “Gurú del bienestar” Deepak Chopra.

Epstein en sí mismo era una persona con mucho dinero y poder. Sin embargo, el conflicto real, más complejo y profundo, es el entramado a nivel internacional que permitió y reprodujo la explotación y el abuso sistemático hacia, en su mayoría, mujeres jóvenes y vulnerables que en repetidas ocasiones eran menores de edad. Los inhumanos actos cometidos no hubiesen podido sostenerse gracias a un sólo hombre. Sin las infinitas redes tejidas por detrás por parte de personas que detentan el monopolio de la influencia política y empresarial, que brindaron sus medios económicos y sus conexiones sociales, jamás hubiese sido posible que el engranaje del proyecto Epstein prosperará oculto y funcionase durante tanto tiempo.

Resulta especialmente importante resaltar la gran valentía de las víctimas al llevar a la luz pública un caso tan complejo y con una estructura tan extensa que pudo dificultar el acceso a pruebas contundentes para hacer frente a los delitos. Sin embargo, es inevitable preguntarnos cuánto más de esta organización sigue existiendo realmente, a pesar del desenlace final de Jeffrey Epstein, protagonista de esta terrible causa. El sistema que lo sostuvo y alimentó durante años continúa funcionando: Epstein no fue sino un eslabón central de una cadena de poder inimaginable.

La cara mediática y más visible ya no está presente físicamente, lo que dificulta llegar a algún grado de justicia real. Más allá de ésto, la relevancia del caso funciona como un recordatorio de cómo se opera en un sistema capitalista y patriarcal: el dinero es poder, y el poder permite a quienes poseen contactos actuar con una impunidad espeluznante sobre las personas más vulnerables, en muchos casos mujeres extremadamente jóvenes de bajos recursos que harían lo que fuera por suplir sus necesidades vitales básicas.

¿Cuántos Epstein más existirán actualmente, tapados bajo interminables redes de poder?

¿Cuántos crímenes cometidos y cuántas víctimas más deben salir a la luz para que todas las personas involucradas sean juzgadas por sus actos?