_1000669633_1_5527a14fc7.jpeg)
El 11 de marzo de 2021 Tehuel de la Torre salió de su casa para asistir a una entrevista de trabajo en Alejandro Korn y nunca volvió. Desde entonces, su familia y las organizaciones travesti-trans sostienen una búsqueda que sigue marcada por la ausencia de respuestas del Estado.
En 2024, la justicia concluyó que Tehuel fue asesinado y que se trató de un crimen de odio hacia su identidad de género, reconociendo por primera vez las violencias extremas hacia las masculinidades trans. Luis Alberto Ramos fue condenado a prisión perpetua por ser considerado responsable del transhomicidio y la desaparición de Tehuel.
El fallo también señaló que la desaparición del cuerpo y la quema de sus pertenencias constituyeron un acto simbólico de negación de su identidad, reforzando el carácter discriminatorio del crimen.
Sin embargo, Tehuel sigue desaparecido y su familia continúa exigiendo la definición urgente de la fecha del juicio contra el otro imputado, Oscar Montes.
El crimen de Tehuel tampoco puede separarse de las condiciones de exclusión social que atraviesan las personas travesti-trans en nuestro país. La expectativa de vida de esta población se ubica entre los 35 y 40 años, una cifra que evidencia la violencia sistemática que sigue marcando sus vidas.
Tehuel había salido justamente a una entrevista de trabajo. Por eso también es urgente garantizar el cumplimiento efectivo del Cupo Laboral Travesti-Trans y políticas públicas que permitan revertir la desigualdad y la exclusión estructural que con Milei se agravó aún más.
En el contexto actual, resulta preocupante el aumento de los ataques de odio contra las personas LGBTI+ en nuestro país, así como la legitimación de discursos odiantes y discriminatorios por parte del gobierno de Javier Milei. Estos discursos no son abstractos ni aislados: contribuyen a habilitar y amplificar formas concretas de violencia.
A cinco años, seguimos exigiendo saber:
¿Dónde está Tehuel?
Basta de crímenes de odio!
El Estado es responsable