
Hoy, 28 de mayo, se celebra el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, fecha en la cual se ratifica la salud integral (física, mental y social) de mujeres y niñas como un derecho humano fundamental, que debe ser respetado y garantizado sin restricciones durante toda la vida. En este día se visibilizan problemáticas como el acceso universal a la salud sexual y reproductiva, la erradicación de la violencia de género y obstétrica, y la necesidad de promover políticas públicas que eliminen las brechas de género en el sistema de salud y garanticen una atención digna, segura y sin violencias.
En este contexto, el caso de Eva nos preocupa profundamente: ella es una joven que, a sus 18 años, el 7 de noviembre de 2023, acudió a un hospital público de la provincia de Tucumán en medio de una emergencia obstétrica, de la cual no tenía conocimiento, y acabó siendo criminalizada por el propio sistema que debía garantizar su atención y cuidado. No puede hablarse de derecho a la salud mientras las personas gestantes continúen siendo juzgadas, perseguidas y encarceladas por atravesar emergencias obstétricas.
Esta semana se lleva a cabo en Tucumán el juicio contra la joven, denominada Eva para preservar su identidad, acusada de homicidio agravado por el vínculo tras haber sufrido un parto en avalancha. Se la acusa de haber dado a luz a un bebé y haberlo asfixiado en el baño de un hospital público, al cual en un principio se acercó por fuertes dolores lumbares. La fiscalía pide ocho años de prisión. En su defensa, Soledad Deza y Agustín Sabaté piden su absolución.
Al conocer este caso se nos pone la piel de gallina: asustan las coincidencias con el caso de Belén, joven también oriunda de Tucumán que permaneció detenida durante dos años tras sufrir un aborto espontáneo en el baño de un hospital público y ser acusada de haberse practicado un aborto. En ese entonces, Soledad Deza también fue su abogada defensora.
Eva, una joven en situación de vulnerabilidad, tuvo que enfrentar el juzgamiento incluso antes del inicio del juicio: el personal de salud del hospital, la policía y la fiscalía no procuraron velar por su integridad física y emocional ni por una investigación justa para determinar qué pasó, sino que reafirmaron el proceso de criminalización hacia ella.
La joven había ingresado al Hospital Parajón Ortiz de Famaillá por fuertes dolores. Fue atendida durante apenas unos minutos y diagnosticada con lumbalgia. Sin embargo, mientras permanecía en la guardia atravesó un parto en avalancha: se trata de una emergencia obstétrica donde la expulsión del feto, la placenta y los coágulos ocurren de forma súbita y simultánea. Esto sucede de manera imprevista y rápida y, dado lo repentino del proceso, conlleva riesgos graves para la mujer y el feto. Tras ello, perdió el conocimiento y permaneció más de una hora tirada en el suelo del baño del hospital con una hemorragia antes de que el personal de salud diera cuenta de su ausencia.
La investigación estuvo plagada de errores y falencias, y atravesada por estereotipos de género, misoginia y machismo. Todo confluyó para llevar a juicio a una joven, entonces adolescente, que no sabía que estaba embarazada. La defensa sostiene, además, que nunca se investigaron seriamente otras posibles causas de muerte ni las responsabilidades y negligencias del propio sistema de salud.
Aún hoy, en 2026, seguimos conociendo casos de mujeres presas por haber sufrido abortos espontáneos o partos en avalancha. Está el caso de Paola, una mujer cordobesa presa desde 2012 y condenada a cadena perpetua. También, como ya nombramos, recordamos siempre el caso de Belén, que inspiró la película “Belén” de Dolores Fonzi. Y hoy asistimos nuevamente a una falla gravísima de la Justicia.
Eva está siendo juzgada por una Justicia machista, clasista y colmada de prejuicios e ideologías religiosas conservadoras que sostienen que si una mujer está embarazada necesariamente es madre, que un feto es un bebé y que es imposible que una persona gestante no dé cuenta de que cursa un embarazo. Se nos exige que seamos esclavas de nuestro útero y que tengamos conocimientos específicos sobre nuestra reproducción, cuando ni siquiera el personal de salud que atendió a Eva detectó el embarazo. Como expuso Deza en una de las audiencias: si médicos y enfermeras capacitadas no advirtieron síntomas de un embarazo avanzado, ¿cómo iba a saberlo Eva, que tampoco observó síntomas en su cuerpo?
Todas hemos puesto el cuerpo durante muchos años para defender a las mujeres que abortaron, a las que tuvieron abortos espontáneos y a las que atravesaron partos en avalancha, a las que pudieron decidir y a las que no. Y lo vamos a seguir haciendo. No podemos permitir que haya otra Belén. No vamos a bajar los brazos frente a una justicia que pretende encarcelarnos por el solo hecho de tener útero y ser personas gestantes y frente a un sistema sanitario que persigue y culpa en lugar de atender y cuidar.
En un nuevo día de acción por la salud de las mujeres, seguimos exigiendo el derecho a acceder al sistema de salud sin ser criminalizadas ni juzgadas por nuestras decisiones, nuestros cuerpos o nuestras emergencias obstétricas.
Difundamos el caso de Eva, conozcamos su situación. Este viernes se conocerá el veredicto: EVA TIENE QUE SER ABSUELTA. UNA EMERGENCIA OBSTÉTRICA NO ES UN DELITO. BASTA DE CRIMINALIZACIÓN HACIA PERSONAS GESTANTES EN EL SISTEMA DE SALUD.
Por Paola, por Belén, por Eva y por todas: NI UNA MÁS PRESA POR EMERGENCIAS OBSTÉTRICAS. ABSOLUCIÓN PARA EVA.
La ilustración es de @julisota.arte para @mxmfundacion