
María de los Ángeles “Marita” Verón fue secuestrada en 2002 en Tucumán por una red de trata de personas con fines de explotación sexual. Su caso visibilizó la brutalidad de estas redes, la complicidad que las sostiene y la impunidad que las protege.
También se cumplen 24 años de la lucha incansable de su mamá, Susana Trimarco, quien con coraje y persistencia logró instalar en la agenda pública uno de los delitos más graves contra la dignidad humana. Desde la Fundación “María de los Ángeles", su trabajo impulsó allanamientos en prostíbulos y permitió el rescate de numerosas víctimas.
Esa lucha permitió avances concretos: en Argentina, desde la sanción de la Ley 26.364 y su reforma (Ley 26.842), se consolidó un marco legal para la prevención, sanción de la trata y asistencia a las víctimas. Sin embargo, estos avances están en riesgo. Las medidas adoptadas por el presidente Javier Milei desde su asunción —como la desjerarquización del Comité Ejecutivo de Lucha contra la Trata, los recortes en programas de asistencia y el debilitamiento de las políticas de género y protección social— han reducido la capacidad del Estado para prevenir y detectar estos delitos y acompañar a las víctimas.
En un contexto de mayor vulnerabilidad social y extrema precariedad, estas decisiones favorecen las condiciones en las que operan las redes de trata.
Nombrar a Marita es también hablar del presente: Sin políticas activas, sin presupuesto y sin decisión política, la explotación se expande y la impunidad se profundiza.
La deuda sigue intacta.
Memoria y justicia para Marita Verón.
Seguimos exigiendo saber: ¿Dónde está Marita?